El CCTV ha evolucionado hasta convertirse en la tecnología integral de cámaras de seguridad que usamos hoy. Desde oficinas privadas y residencias hasta edificios públicos, las cámaras de seguridad bien ubicadas se utilizan para ver posibles actos delictivos, así como para monitorear todo lo que no está al alcance de la vista de las personas.

La vigilancia por circuito cerrado de televisión puede disuadir a los posibles delincuentes, utilizado junto con sensores de audio, térmicos y de otro tipo, pueden alertar sobre incendios, robos, actitudes sospechosas. Para las empresas, las cámaras de CCTV pueden detectar y monitorear actividades delictivas internas como el robo hormiga o la falta de ética del personal.

Las cámaras de seguridad con cable funcionan con imágenes y las transmiten a un sistema de monitorización. La transmisión puede debilitarse cuando el alcance de transmisión es superior a 300 metros. Por lo general, varias cámaras se interconectan a un sistema de monitorización ubicado en una sala de seguridad.

Las cámaras de seguridad analógicas se encuentran entre las cámaras de seguridad CCTV de tipo más antiguas y comunes. Almacenan video en el sitio y tienen una funcionalidad de seguridad básica.

Las cámaras IP (Protocolo de Internet) tienen la misma funcionalidad que las cámaras de seguridad analógicas. Sin embargo, las cámaras IP tienen capacidades muy superiores. Por ejemplo, estas cámaras de seguridad cuentan con imágenes de resolución más alta y nítida, así como funciones más flexibles, como reposicionamiento y zoom remoto.

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